
Imagínense que trabajan en una administración pública. Una que, como es habitual, arrastra desde hace años el grave problema de consumir software privativo. Una de las que se están planteando dejar de depender tecnológicamente de unas pocas multinacionales de esas que monopolizan el acceso al conocimiento, que está pensando dejar de gastar en licencias por invertir en servicios, que le gustaría trabajar con empresas locales.
Ahora imaginen que se enteran que se va a celebrar la que se anuncia como la feria y congreso de software libre más relevante del momento. Bueno, no dicen software libre porque queda mucho más interesante utilizar terminología anglosajona (FLOSS, open world economy, open innovation…), pero se entiende. Y uno, imagínense, se ilusiona. Podrá asistir y conocer alternativas que le permitan avanzar hacia una migración a software libre en la que ya no dependa de esas multinacionales que, durante tanto tiempo, han aprovechado su modelo de especulación con el conocimiento. Por fin uno va a poder dejar de trabajar con Microsoft, con ESRI,…
Llega el día y con una sonrisa entras en OpenExpo…y de repente algo pasa…no puede ser…te has equivocado de día o de lugar. Revisas la entrada, miras los carteles…todo parece estar correcto. Continue reading →